El derecho de las mujeres a gozar de salud integral a lo largo
de todo su ciclo vital, es un derecho humano universal consagrado por el
sistema internacional de derechos humanos. La salud integral, no es un hecho
meramente biológico, sino que responde más bien a factores biopsicosociales, y
depende del lugar que las mujeres ocupan en la sociedad (determinantes sociales
de la salud), de su capacidad de acceder a los recursos materiales y simbólicos
para vivir una vida digna, con igualdad de oportunidades, exenta de violencias.
Una vida en la cual la sexualidad y la reproducción se ejerzan desde la
autonomía y la libertad.
Hoy esto no ocurre para millones de mujeres, en especial para
las más pobres y las más jóvenes, para mujeres que aman a otras mujeres, para
quienes son inmigrantes o desplazadas, para aquellas que habitan zonas rurales
o urbano marginales, para mujeres de distintas razas o etnias, para quienes
tienen capacidades diferentes, entre otras condiciones. Para ellas, el cruce de
discriminaciones, violencias y exclusiones las aleja cada día del goce de los
derechos humanos consagrados, en especial, del derecho a la salud integral y
los derechos sexuales y reproductivos.
En 1988 se conmemoró el primer 28 de Mayo con el lanzamiento
de la Campaña para la Prevención de la Morbilidad y Mortalidad Materna.
En 1996, la Red Mundial de Mujeres por los Derechos
Reproductivos inició un proceso de evaluación de esta Campaña para ampliar su
enfoque temático a la luz de nuevas problemáticas que afectan negativamente la
salud de las mujeres.
La Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe
propone una nueva modalidad para conmemorar esta fecha histórica y emblemática,
iniciando a partir de 2011 una Campaña (Permanente) por la Salud Integral y los
Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos de las Mujeres y Niñas.
¿Qué demandamos las mujeres, en este contexto adverso, para
que nuestro derecho a la salud integral sea plenamente respetado, y para que
los derechos sexuales y reproductivos puedan ejercerse en libertad y dignidad?
- El acceso
universal, en todas las etapas de vida, a la información y servicios de
atención de la salud
gratuitos o de bajo costo y de óptima calidad, para gozar
de salud integral y de bienestar,
- El derecho a que
nuestra diversidad sea reconocida y respetada en el diseño e implementación de
esos
servicios,
- El derecho a
ejercer una salud sexual y reproductiva sana, libres de violencias y coerción,
- El derecho a conocer
y respetar nuestro cuerpo,
- El derecho a
ejercer una sexualidad sin riesgos ni consecuencias indeseables o inoportunas,
- El derecho a
relacionarnos sexualmente con quien deseemos sin ser presionadas ni
violentadas, en el
momento que elijamos,
- El derecho a
buscar y sentir el placer sin culpas,
- El derecho a no
tener sexo,
- El derecho a
decidir el número de hijos e hijas que queremos tener, cuándo tenerlos, o bien
a no tenerlos,
- El derecho a
estar bien informadas para regular nuestra fecundidad con métodos eficaces,
seguros y
asequibles, o que nuestra pareja los utilice,
- El derecho a
recibir una atención de salud de la más alta calidad en el embarazo, parto y en
todos los
otros momentos de nuestra vida sexual y reproductiva,
- El derecho a compartir
las responsabilidades de la sexualidad y la reproducción con la pareja,
- El derecho a
protegernos de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, en
especial cuando
se trata de mujeres adolescentes y niñas,
- El derecho a una
participación igualitaria de las mujeres en las instancias de decisión del área
de la salud,
para que nuestras demandas reales y urgentes tomen preeminencia.
